Pov: Lisbeth
Había pasado un mes y yo aún no me había recuperado. Todos tenían mucha paciencia conmigo y me trataban como si fuese tan delicada que con un sólo golpe podría romperme. La única persona que podía tocarme sin que todos los recuerdos se agolpasen en mi mente como una pesadillas era Lia, mi preciosa hermana.
Creo que si algo me mantenía feliz cuando estaba acompañada era ella. Aparentaba 6 años físicamente y tenía la inteligencia y la mentalidad de una niña de 8 años. Ciertamente, aparentaría 18 años cuando apenas tuviese 8 y eso, aunque a mi no me parecía ningún problema, si se lo parecía tanto a mis padres como a los de Sean. Por supuesto que entendía que Sean era mucho más mayor, también entendía el poco tiempo de vida de mi hermana, pero lo que no llegaba a entender era el problema del tiempo cuando justamente a nosotros nos sobraba eso... ¿si vas a vivir una eternidad qué más da cuánto tiempo lleve viviendo? ¿Es que acaso no se daban cuenta de los felices que era cuando estaban cerca? Mi hermana era una niña alegre, pero Sean era el único que le sacaba carcajadas a diario, el único que era capaz de abstraer a mi hermana de todo este desastre en el que involuntariamente había convertido mi vida.
Eddy era muy comprensivo conmigo, evitaba todo roce que yo no iniciaba, jamás intentaba ir más allá y siempre estaba pendiente de si estaba cómoda o no en un sitio. Pero no era capaz de ahuyentar mi dolor. Por las noches me despierto gritando, diariamente. Todos piensan que son pesadillas, pero tengo dolor real. Me duelen todos y cada uno de mis huesos, el pecho y el vientre. Aún nadie lo sabe, no quiero preocuparles. Pero realmente no sé qué me pasa. Me miraba al espejo y me veía rara. Y a menudo cuando esta sola lloraba.
Suspiré de nuevo mirándome al espejo. En ese momento golpearon en la puerta de mi habitación.
- Adelante- dije girándome a ver quien era
-Hola - dijo Max - quería saber cómo estabas - me sonrió, yo le devolví la sonrisa
- Estoy, que no es poco - le miré y estuve a punto de contarle, pero me arrepentí y de mi boca no salió ningún ruido
- Creo que.. -dijo Max- creo que necesitas hablar... ¿te parece que vayamos a nuestro sitio? Estando juntos no dejaré que te pase nada- me miró- allí podrás contarme lo que no eres capaz de contarme aquí - yo sólo asentí y cogí mis cosas
Suspiré de nuevo mirándome al espejo. En ese momento golpearon en la puerta de mi habitación.
- Adelante- dije girándome a ver quien era
-Hola - dijo Max - quería saber cómo estabas - me sonrió, yo le devolví la sonrisa
- Estoy, que no es poco - le miré y estuve a punto de contarle, pero me arrepentí y de mi boca no salió ningún ruido
- Creo que.. -dijo Max- creo que necesitas hablar... ¿te parece que vayamos a nuestro sitio? Estando juntos no dejaré que te pase nada- me miró- allí podrás contarme lo que no eres capaz de contarme aquí - yo sólo asentí y cogí mis cosas
Salimos de casa avisando a mis padres de que salía con Max. Me monté en su coche como tantas veces había hecho antes. A veces me gustaría volver atrás el tiempo y, aunque eso significase no haber recuperado a Eddy, significaba que no habría pasado nada de esto. Pensaba mucho en Eddy. Eddy no podía rozarme, tocarme, besarme... Eddy no podía tener conmigo una relación normal, ni podría tener hijos, ni, quien sabe si algún día podría volver a hacer el amor conmigo. No se si tardamos mucho o poco en llegar, solo se que cuando quise darme cuenta Max me estaba hablando
- vamos, ¿te ayudo a subir? - dijo divertido mirando al árbol donde había construido nuestra cabaña "secreta"
- bueno, creo que aún puedo hacerlo sola - dije intentando parecer divertida - te recuerdo que soy casi un vampiro. - el sonrió y subió detrás de mí. Había olvidado lo cómoda que teníamos preparada la casa. Hacía tanto que no íbamos a pasar las horas allí, hacía tanto que se suponía que nuestras vidas habían cambiado a mejor
- unas habilidades de trepar muy desarrolladas - dijo él acomodándose cerca de mi, pero lo suficientemente lejos para no invadir mi espacio personal. Yo suspiré - antes de que empieces a hablar - me dijo Max- quiero que sepas que no se si voy a poder evitar que toda la manada se entere cuando entre en fase, pero sea lo que sea, voy a protegerte. - yo sonreí. Sabía que lo decía totalmente en serio
- no sé por donde empezar Max... yo... - dudé- sólo puedo pensar en todo lo malo que aporto, no soy capaz de ver más allá - bajé la mirada pero no esperando que él respondiese, sino intentando ordenar mis ideas - no estoy cómoda cerca de la gente, además de querer saltar a su cuello la mayoría del tiempo, no estoy cómoda con gente demasiado cerca - noté como disimuladamente se alejó un poco más de mí y no sabía como me hacía sentir eso, ya que me encantaría que pudiese consolarme como tantas veces antes dándome un abrazo - no sé cuánto tiempo va a soportar esto Eddy
-ey ey ey - intervino. - Eddy va a estar ahí Lisbeth, está imprimado de ti, de igual de que forma pueda estar pero va a estar. ¿aún no has entendido cómo funciona esto? - dijo casi desesperado
- se supone que la imprimación es para asegurar la continuidad de la manada - dije tranquila - ni siquiera puedo aportarle eso - era un hecho. No podía tener hijos, así que no sabía como de estable era la imprimación de Eddy por mí
- Lisbeth - me dijo Max serio - no quiero que te tomes esto a mal, ni mucho menos que creas que soy un hipócrita porque yo voy a tener un hijo ahora, así de joven - me miro serio, sabía que en cualquier otra circunstancia me habría cogido la cara - no sabes qué pasará en el futuro con eso, no sabes si podrás tener hijos o no, nadie te lo ha asegurado... maldita sea, si hace poco más de un año me dices que soy un lobo gigante, que voy a recuperar a mis padres y que voy a ser padre con Ari, jamás me lo habría creído - céntrate en lo importante Lis, estás con la gente que te quiere, nosotros no vamos a hacerte daño y, después de todo, no estás embarazada de un malnacido- intenté sonreír cuando escuché eso, es verdad que si lo veías así, no estaba todo tan mal, pero yo no podía evitar pensar en otra cosa
- pero no es tan fácil Max - dije casi desesperada
- Lis - dijo él, y vi como se acercaba a mi, parecía como si le estuviese sacando de quicio y quisiese acercarse a mi pero no quería invadir mi espacio - claro que no será fácil, ninguno hemos pasado por lo que has pasado tú - me miró serio - no te enfades por esto pero a veces parece que te estás poniendo límite
- no es eso. - dije algo molesta - no me pongo límite y por supuesto no me gustaría que ninguno de vosotros pasaseis por lo que yo he pasado, pero es que no es tan fácil como eso
- yo no te estoy diciendo que sea fácil. - dijo ahora medio molesto él
- tengo dolor todo el tiempo Max - dije sin pensar - no grito dormida por las pesadillas, para asustarme por recordar el rostro de Joe no necesito estar dormida, me despierto gritando por un dolor real - Max se quedó muy parado, como si le hubiese robado todas las palabras
- ¿desde cuando... ? - se notaba que no sabia qué preguntar o cómo terminar la frase - ¿pero esto...?- estaba totalmente desconcertado - ¿no se lo has contado a nadie? - dijo por último sorprendido
- no - dije con los ojos llenos de lágrimas - no soy capaz porque no se que me pasa, no sé si hay algo mal conmigo - creo que a Max en ese momento se le olvidó que él mismo estaba guardando distancia para respetar mi espacio personal y se lanzo a abrazarme, lloré en sus brazos porque me estaba sintiendo protegida entre ellos. No sé cuando tiempo conseguí estar sin tensarme, pero a los minutos con los ojos cerrados vi el rostro de Joe y me tensé tanto que él me soltó en seguida
- perdón, perdona, perdón - repetía una y otra vez - no quería incomodarte, perdona
- esta bien Max, esta bien - intenté tranquilizarlo
- no hay nada mal contigo, ¿vale? - dijo él intentando sonar convincente, me agarró las manos pero eso no me molestó en absoluto - tienes que decírselo a tu abuelo, ellos te verán, además, el resto no tiene por qué enterarse, tu puedes bloquear tu mente
- Max me da miedo tener algo y preocuparles
- Lis, será mejor que lo sepan a que les preocupes porque cuando lo descubran lleves mucho tiempo pasándolo mal, estoy seguro de que no será nada - sonreí y esta vez fui yo quien lo abracé. Conseguía estar más o menos cómoda con él, pero evitaba cerrar los ojos para no ver esa cara.
- gracias - le dije - desde el primer momento y siempre has sabido calmarme - sonreí
- y aguantarte - dijo divertido - antes de devolverte a casa, he venido preparado para que cenemos juntos, una de nuestras cenas, ya sabes - sonrió y empezó a preparar las cosas
- ¿Y Ari?- le dije
- Cena con mis padres - sonrió tranquilo - le dije que necesitábamos una cena de las nuestras, ya sabes - sonrió y estuvo preparando todo. Estaba cómoda con el aunque no me sentía tan relajada como antes. Él intentaba distraerme y me hablaba de otras cosas, del trabajo, de que estaba pensando en trabajar en otro sitio, de Ari y el embarazo. Siempre había sido un buen amigo. Después de pasar un buen rato juntos me acompañó a casa. Estaba contenta, había conseguido estar cómoda con alguien que no fuese Lia
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